¿Qué es Rupturas Inteligentes?

Las Rupturas Inteligentes son posibles y estoy convencida de ello.
Yo las defino como procesos que posibilitan desarmar conflictos despejando aquello que impide llegar a un acuerdo.
En la mayoría de casos intervienen emociones que nada tienen que ver con el conflicto pero que lo utilizan como un canal de expresión, tienen más que ver con el pasado que con el presente.
La inteligencia radica en llevar a cabo el proceso adquiriendo las herramientas necesarias para gestionar los conflictos, las crisis y llegar a la mejor solución posible.
El proceso tiene como objetivo aprender de lo que está pasando para que ello no se repita.
Entendiendo que pasa, se puede tener otra perspectiva de los conflictos, de las crisis, su generación, las escaladas y la finalización.
Las herramientas que se adquieren nos dan la independencia necesaria para gestionar estas situaciones por uno mismo.
Cambia la forma de pensar, cambia la forma de reaccionar, cambia el tratamiento que le damos a estas situaciones porque se produce un cambio en la persona durante ese proceso.
La persona se fortalece porque se ordena y comienza a tomar decisiones asumiendo la responsabilidad por las consecuencias que lo decido implica.
“En esto creemos y Esto es a lo que llamamos Rupturas Inteligentes.”

Elección del Abogado

Desatada la crisis, es necesario iniciar la búsqueda del abogado que nos acompañará.
Como la persona no está habituada a la crisis pasa por su cabeza buscar un abogado que tome el caso como propio, en esa decisión no evalúa que el abogado decidirá considerando sus propios valores principios conveniencias que pueden no coincidir con los del cliente y lo peor es que las consecuencias las soportará indefectiblemente el cliente.
El protagonista del caso es el cliente, y la labor del abogado consistirá en acompañarlo en el proceso asesorándolo con una visión integral de la situación, no mirando únicamente el conflicto. Para ello deberá despejar los juicios de valor de las pretensiones de las partes. Ello posibilitará tomar la mejor decisión.
Cuando menos destacado sea el rol del abogado mejor será su trabajo, en la medida de lo posible tiene que pasar desapercibido.
Si el cliente no ha madurado a la par de la situación no estará en condiciones de tomar decisiones con lo cual el rol del abogado será hacer más lento el proceso para permitir que el transcurso del tiempo haga su trabajo.
Cuando los conflictos no son jurídicos difícilmente una decisión judicial, una sentencia, le ponga fin. Son las partes, con la ayuda del abogado, las que deben llegar al acuerdo desarmando el conflicto. De otro modo esa falta de resolución se verá reflejada en la aparición de nuevas disputas, sea a través del incumplimiento de la sentencia o de nuevos reclamos que se judicializaran nuevamente buscando obtener algo que la justicia no puede dar.
Es cierto no todos están preparados para atravesar el proceso. Lleva tiempo, trabajo profundo y dedicación. No es inmediato pero los resultados son sustentables y sólidos a largo plazo.
Resulta maravilloso ver los cambios en las actitudes y en la forma de ver y encarar los problemas.
Y esa es la clave, trabajar juntos para transitarlo y para su propio beneficio y su crecimiento.

Historia personal

Mi propuesta es ambiciosa. Porque invita a que cada persona a sea protagonista de su propia vida.
Si se preguntan si esto es posible, mi respuesta es que sí, porque yo lo atravesé este proceso.
Tuve dos relaciones laborales importantes. Ambas finalizaron no exentas de conflicto. Luego de atravesar los procesos pude extraer las siguientes conclusiones entre otras:
Desde afuera se piensa con mayor claridad. Cuando uno esta en un conflicto permanente no se puede pensar, consecuentemente hay que evitar las discusiones que no llevan a nada y terminan con una escalada. Debemos salir de la escalada lo antes posible, no importa quien tiene razón. Así no se puede hablar. Abandonada la escalada con acuerdo o no de la otra persona. Debemos respirar hondo y formularnos algunas preguntas: la primera ¿Aquello que reclama viene dirigido a mí o tiene otro destinatario?
Hay que dar espacio al vacío que provoca la soledad de estar con uno mismo para mirar hacia adentro y conocer quiénes somos y qué queremos. Si luego de la ruptura nuestra actitud es llenar el espacio que la ruptura dejó sea con una persona, un trabajo, una sociedad, lo más factible es que la situación se repita porque no se ha dado tiempo de entender lo ocurrido y comprender las razones que determinaron que ello ocurriera. Las situaciones se repiten dándonos una oportunidad de resolver la situación de un modo diferente y capitalizando el conocimiento que proporciona lo ocurrido con anterioridad. Qué aprendimos de lo ocurrido.
Para que exista un conflicto son necesarias dos personas con la misma actitud, el mismo reclamo, la misma respuesta. Es un espejo o un patrón que sigue un círculo vicioso. Cambiar la respuesta frente a la misma situación permite cambiar la perspectiva respecto de lo ocurrido.

La actitud

¿Cómo comienza el proceso?
Cuando las situaciones son recurrentes, hay dos actitudes posibles a tomar.
La primera:
¿Por qué esto siempre me pasa a mí?
En esa situación estamos asumiendo el rol de víctimas. Nada podemos hacer para modificar lo que ocurre a mi alrededor, porque nada depende de mí.
La segunda, es preguntarme:
¿Qué puedo aprender de esta situación?
¿Qué estoy haciendo para que se repita?
¿Cuál es el patrón que estoy siguiendo? Y a qué se debe?
En la segunda, yo puedo modificar el resultado de lo que ocurre cambiando mi respuesta frente a la situación.
Lo que ocurre y la respuesta dependen de mi.
Este es el punto de partida para afrontar el proceso juntos, aquí en Rupturas Inteligentes.Y este es un gran primer paso.

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