Alguna vez tuviste la sensación que si seguis por ese camino te vas a perder en la oscuridad del otro?
Cuantas veces ante la primera resolución adversa frente a un planteo profesional, volves a revisar la perspectiva que te llevó a efectuar ese planteo?
Y si al momento de efectuar el análisis en lugar de responder, lo tomaste de modo personal y reaccionaste?
Todos tenemos puntos ciegos y es bueno reconocerlo, porque eso permite revisar y corregir.
Subestimar el conocimiento del otro, descartar lo resuelto sin darle otra lectura y, en caso que no sea posible hacerlo -porque el ego no te permite pensar que podes equivocarte- recurrir a otro profesional que pueda hacerlo son leña que alimenta esa hoguera.
El colega al que consultes, manteniendo la distancia con el caso y con vos, podrá darte una opinión desde la platea y no el escenario, en el que te encontras inmerso (acá utilizo las herramientas tan valiosas de la Dra. Valgiusti)
La hoguera de las vanidades es tierra fértil para el gran incendio, vos elegis si sos leña que alimenta con su ego ese lugar y se quema, o sos quien elige utilizar ese fuego como luz para ver el camino, claro está, desde afuera.
Tu argumento jurídico puede ser muy bueno, pero si quien decide no lo comparte, cuál sería la consecuencia para tu cliente? lo analizaste? el conoce ese riesgo? hasta donde está dispuesto a aceptarlo? se puede arrepentir?
Y para vos, algunas preguntas mas:
¿Qué costo estas dispuesto a pagar para probar que tenes razón?
¿Quién paga ese costo?
¿Estas seguro?
Todas estas preguntas son disparadores para pensar en nuestro ejercicio profesional.
Buen feriado y fin de semana!
