Hoy tuve una conversación telefónica como previo a una consulta.
Cuando las parejas llevan muchos años de casados y luego uno de los dos decide no continuar, el que recibe la noticia se tiene que acomodar a aquello que no vió.
En muchos casos, la decisión la toma quien fue sostenido por el otro, sea en su desarrollo personal, profesional, parental.
Quien sostuvo siente una especie de abandono y es en ese momento, se impone una pregunta. ¿Quien te abandonó primero? ¿No será que la situación refleja un autoabandono?
Cuando alguien decide relegar su propio desarrollo para acompañar el del otro, de alguna forma, se convierte en un actor de reparto en la película cuyo protagonista es el otro.
Frente a la partida del protagonista, el actor de reparto se quedó sin película. ¡Que desafío tener que exponerse a protagonizar su propia vida!
El punto de partida obligado pareciera requerir que el actor de reparto asuma la responsabilidad de haber elegido ese papel, porque hacerlo implica en los hechos, que todo puede cambiar a partir de una nueva elección o conducta.
Las separaciones son oportunidades de volvernos a reencontrar con nosotros mismos, con aquella persona que se adaptó para sostener un matrimonio que sin ese sostén, podría haber terminado antes.
Entonces pensemos, ¿por que sostener algo que no funciona?
Quizás porque todavía no estoy preparado para asumir el papel principal de mi vida?
Buen miércoles.
