A veces me parece que el marketing puede ser una forma de equiparar o igualar profesionales que son únicos y distintos.
La fórmula que funciona para uno no necesariamente es aplicable a otro.
Nosotros vendemos un intangible, algo que si bien no se ve, se puede mostrar desde el inicio de la relación con el cliente y mantenerse a lo largo del tiempo.
Conocer el propio producto nos otorga la seguridad de saber qué estamos vendiendo.
Las diferencias permiten posicionarnos en algo que no es comparable con el producto del otro.
La peculiaridad de la forma que tengamos a la hora de prestar el servicios nos posibilitará distinguirnos del resto en medio de un mar de abogados.
Las redes han abierto la puerta a una igualidad de oportunidades.
No todo vale a la hora de llegar.
Tener muchos seguidores no implica idoneidad, conocimiento y capacitación. Por eso es importante que la publicidad este avalada por un detrás de escena acorde con lo que se muestra, para no quedarnos en el carton pintado.
Buen fin de semana.
