Alguna vez escuche decir “yo tenía decidido irme pero no de este modo”, “yo tenía decidido separarme pero no de esta forma”, “yo tenía pensado cerrar la empresa pero no quebrar”.

¿Es importante el modo en que se hacen las cosas? ¿o lo importante es la producción del hecho en si? Pareciera que el resultado final es el mismo, pues el duelo por la pérdida se producirá igual.

Creo que esto de rechazar “el cómo”, tiene directa relación  con los finales de cuento de hadas que nos relatan desde niños donde todos son felices y comen perdices.

A veces las decisiones son difíciles y dolorosas y no encontramos una “buena forma” para transmitirla, entonces lo hacemos como podemos.

Y en ese “como podemos”  puede intervenir el azar, una enfermedad, la decisión de otro que precipita la cuestión, la pandemia, infinidad de situaciones que nada tienen que ver con aquella forma ideal que alguna vez imaginamos.

Habría que ver si podemos acordar el significado de “buena forma” o “ideal”, porque si pensamos en el resultado final de aquello que estamos comunicando, habrá diferentes opiniones.

Lo ideal es enemigo de lo posible. Por el ahí el quedarnos buscando la buena forma o la ideal nos impide continuar, avanzar, crecer.

En definitiva, si no pudimos tener una conversación amable para terminar algo o agradecer aquello que tomamos del trabajo, la pareja o la empresa de la que formamos parte, ese será otro capítulo  dentro el proceso que estamos andando.

Tratar de tachar todo lo de la lista en medio de un momento difícil no nos permite atravesar el proceso.

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