Nuevamente un despido abrupto, sin motivo, sin cuidado en la forma de transmitirlo, violento y con un maltrato innecesario. 

Trabajó 20 años para una empresa. 

La empresa lo acompañó durante el nacimiento de sus hijos, su educación, su salud, muchas circunstancias compartidas. 

Le comunica la decisión alguien sin tacto, sin estar preparado, hasta molesto con la situación.

En forma inmediata, lo dejan sin mail, sin teléfono, sin computadora, sin parte de su vida. Se la arrebatan, se la roban. 

Borraron 20 años de comunicaciones, ni le dieron tiempo de cambiar el mail de contacto de los bancos, de la escuela de sus hijos.

No se le permitió despedirse de la gente que tuvo a su cargo 20 años.

La persona de recursos humanos, que es quien tiene que pasarle el ofrecimiento económico del acuerdo, no lo conoce y lo trata como si los 20 años,  fueran la nada misma.

El destrato es abrumador y se junta con la impotencia, la bronca, la rabia, la injusticia.

Como de algún modo lleva una vida ordenada, el golpe no es letal. 

Si en lugar de hacerlo de este modo, se le dijera:

Sos una persona muy valiosa para la empresa y lo fuiste durante estos 20 años, hemos crecido juntos, estamos absolutamente agradecidos por toda tu colaboración durante estos años, sabemos de tu entrega. Es un momento difícil porque tenemos que dejarte ir. Los caminos se bifurcan, pero estamos convencidos que donde quiera que vayas podrás desplegar todo ese potencial que fue tan valioso para nosotros. 

Como sabemos que es difícil ordenarse en una situación como esta, que te tomó por sorpresa, te daremos unos días para que puedas bajar la documentación de tu computadora, que cambies seguramente tu mail de contacto y avises que ya no tendrás esta línea telefónica. Aunque también está la opción que puedas arreglar con la persona que se comunicará con vos desde el área de Recursos Humanos para el caso que quieras conservarlos.

También te damos tiempo que puedas despedirte de quienes estuvieron con vos estos años. ¿Cuánto tiempo necesitas?

Las formas son importantes porque actitudes cordiales habilitan que quién deja la empresa también este agradecido con ella y pueda irse en paz. 

Cuántos juicios laborales se evitarían cambiando los procedimientos.

¿Cuántos infartos, ACV, enfermedades incurables, suicidios, depresiones y demás situaciones disvaliosas podrían evitarse? 

Los efectos de estas situaciones pueden no ser inmediatos y por eso no dejan de tener un desencadenante, un origen.

Teniendo en cuenta que las áreas que se encargan de las desvinculaciones se denominan Recursos Humanos, requieren:

• un cambio de nombre porque los humanos no son recursos sino personas y la empresa es un sistema vivo. Si los tratamos como recursos desconocemos su esencia.
• capacitación y labor interdisciplinaria a la hora de manejar procesos tan complejos como una desvinculación.
• seguimiento de la persona, para acompañarla en el proceso de duelo que implica esta pérdida. El tiempo tendrá que ver con cada caso en particular.
Si estas acciones no se realizan, es probable que el sistema busque una solución a través de alguna acción tendiente  a reparar los daños psicológicos que producen una mala comunicación y tratamiento de estas situaciones.
Los sistemas son sabios. Hay que ser conscientes de ello.

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