La inteligencia y la apariencia no son enemigas, ambas conforman a la persona. Durante el mes de febrero de 2020 hice un curso de asesoramiento de imagen personal, en el convencimiento que sería una forma de relajar mi mente de cursos que requieren mucho análisis y estudio, en definitiva es imagen, pensé. Sorpresa me llevaría en la primera clase donde Miranda Mougenot Mohorade – Grupo Imagen- al analizar la proporcionalidad de mi cuerpo, notaría que soy talle S y llevaba puesto un vestido M. Ante la consulta puntual que ella me efectuara sobre llevar un vestido M siendo talle S, respondí que el vestido S me quedaba ceñido en la cadera con lo cual preferí comprar un talle más. Ella me diría una frase cuya profundidad calaría hondo en una diversidad de situaciones: «Entonces ese vestido no era para vos»!. Luego dijo: ¡Chicas hay un vestido perfecto para cada una, es necesario buscarlo y para eso es necesario saber cuál es nuestro estilo y conocernos!. En ese momento continuó el curso y al regresar a mi casa, y al día siguiente me quedé pensando cuantas veces algo no es para nosotros y aún así lo compramos, porque podemos, porque nos gusta, porque no aceptamos que no sea para nosotros, porque en definitiva no queremos quedarnos sin nada. En esa linea de pensamiento, hice extensiva esta situación a otras áreas de la vida, por ejemplo la profesión que elegimos, la pareja, el trabajo, el socio,  entre otros. El no aceptar que algo no es para nosotros y continuar en la negativa de la realidad,  nos lleva a adaptarnos a una situación de incomodidad, con la esperanza de que esto pase, cambie. Y ese cambio no llega y podemos pasar toda la vida esperando que esto ocurra, y en ese transcurrir llega una falsa conformidad. Al adaptarnos a la situación o a la otra persona dejamos de ser nosotros mismos para ser aquello que se requiere, renunciando a nuestra singularidad. ¿Cuantas veces hemos elegido el vestido M en lugar de buscar el vestido que es para nosotros y que puede no estar colgado en el perchero, lo que implica que tenemos que seguir buscando y probando? Así, pude comprobar que para mi,  nada de superficial hay en la imagen personal, la imagen se construye a partir del conocimiento de uno mismo y ello requiere de mucha profundidad. Es claro que cada uno puede elegir el modo en que se construye, yo elegí aceptarme, respetarme y que mi exterior refleje mi interior,  una tarea apasionante porque implica integrar cuerpo, mente y alma.  En esa tarea, ya no me conformo y busco el vestido S perfecto para mi,  en el perchero de la vida.

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