Esta semana estuve presente en una charla que dio la Asociación Psicoanalítica Argentina con una mesa de tres Psicoanalistas.  Durante su transcurso, presté particular atención a ciertos aspectos que me parecieron interesantes entre otros: ¿por qué la persona llega al análisis?, la angustia,  la escucha,  el alivio, el encuadre del análisis y una pregunta ¿desea usted curarse?

Imaginariamente me trasladé a un caso jurídico. La persona llega a una consulta porque las herramientas personales y sociales de las que dispone para resolver el conflicto se agotaron.  Llega con angustia, espera ser escuchado, eso le da la primera sensación de alivio. Mientras la persona explica lo ocurrido, el abogado oye (oir no es lo mismo que escuchar) tamizando aquello que sirve o de aquello que no sirve para el caso, tratando de encuadrarlo y preguntándose ¿Cómo lo pruebo?. Es casi automático y de modo simultaneo al relato del cliente.

¿Qué pasaría si la primera pregunta que se le hace al cliente  es  ¿Qué necesita usted de mi? La respuesta a esta pregunta puede ayudar a despejar la fantasía de que un Ser Externo Superior como la Justicia puede decidir e imponer determinadas conductas y devolver la responsabilidad a la persona de resolver sus propios asuntos aun recurriendo a la justicia como una alternativa de resolución.

La justicia no será responsable de lo que ocurra, pues han sido las partes las que han decidido someter el caso a la Justicia, asumiendo la responsabilidad que implica delegar en un tercero la resolución de un conflicto a la luz de las normas jurídicas. En esa decisión incidirá:

La claridad con que cada una de las partes, a través de sus abogados, haya propuesto el caso. ¿Qué se pide y cuál es el fundamento jurídico para la petición?

Si lo peticionado tiene reconocimiento legal, es decir, si aquello que pido que la justicia reconozca, está previsto dentro de la ley.  La ley no puede dar algo que no tiene respuesta jurídica.

La prueba que se ofrece para probar aquello que estoy reclamando

La prueba que se produzca, puede que algún testigo no declare o el resultado de una pericia no salga como se pensó que podía ser.

La valoración que la parte realice de su prueba,  al alegar y luego el Juez, en la sentencia.

En el análisis judicial muchas veces se prescinde del aspecto humano que no desaparece por omitir su consideración.

Al pensar en esto, mientras escuchaba la charla de APA, me surgió una pregunta similar a la planteada en psicoanálisis, ¿el cliente quiere resolver el conflicto? ¿Qué es más fuerte: la necesidad de resolver o  la necesidad de tener razón? Y para demostrar que tengo  razón ¿estoy dispuesto a ir a juicio?

Parece que los procesos tienen muchos puntos de contacto y en ellos, el trabajo interdisciplinario puede aportar variadas soluciones.

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